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A finales de mayo, los distritos de Soma y Futaba, en la prefectura de Fukushima, acogen un vibrante festival con más de 1000 años de historia. El Soma Nomaoi es una recreación a gran escala de rituales samurái, en la que se combinan de forma evocadora hermosos caballos, jinetes con armaduras tradicionales y ceremonias sintoístas. En 1978, el festival fue declarado “bien cultural folclórico inmaterial de importancia nacional” por el gobierno japonés.

La organización anual del evento implica una estrecha colaboración entre las comunidades de ambos distritos y fuertes vínculos con la identidad regional. Tras el gran terremoto del este de Japón de 2011, Soma y Futaba se enfrentaron a grandes retos, pero los organizadores se mantuvieron firmes en su compromiso de preservar el festival. Hoy en día, el Soma Nomaoi sigue siendo un símbolo de resiliencia y orgullo, y constituye una parte entrañable de la cultural local.

Orgullosas raíces samuráis

Los orígenes del Soma Nomaoi se remontan a más de 1000 años, hasta mediados del periodo Heian (794–1185). Se dice que el festival comenzó en el s. X de la mano de Taira no Masakado, un poderoso señor de la guerra samurái que utilizaba el evento como entrenamiento militar para su caballería.

Con el paso de los siglos, esta práctica evolucionó hasta convertirse en un festival religioso y cultural vinculado al clan Soma, una familia con lazos históricos con Masakado. Los descendientes del clan Soma siguen desempeñando un papel fundamental en la celebración hasta el día de hoy.

Con base principal en Minami-Soma y sus alrededores, el festival se celebraba tradicionalmente en julio. Actualmente, sin embargo, se lleva a cabo durante el sábado, domingo y lunes de la última semana de mayo, con eventos característicos que marcan cada una de las tres jornadas.

Rituales, desfiles y caballos en acción

El sábado marca el inicio del Soma Nomaoi, con actos ceremoniales que se celebran en diversos lugares. Se realizan rituales sintoístas en los santuarios de Soma Nakamura, Soma Ota y Soma Odaka con el fin de invocar la buena suerte.

Los actos del domingo atraen a grandes multitudes y, para muchos, constituyen el punto culminante del festival. Cientos de caballos y jinetes, acompañados por numerosos participantes a pie, desfilan por las calles ataviados con armaduras y trajes tradicionales, portando estandartes transmitidos de generación en generación por las familias. La procesión concluye en una gran arena donde se celebran la kacchu-keiba (carrera de caballos con armadura) y el espectacular shinki-sodatsusen (competición por la captura de banderas). Se lanzan al cielo banderas sagradas y los jinetes, vestidos con armaduras completas, compiten por atraparlas antes de que toquen el suelo.

El lunes, último día del festival, se celebra el nomakake (captura ritual de caballo), un antiguo rito que tiene lugar en el santuario Soma Odaka, en el que se atrapa a mano un caballo que se ofrece a la deidad para recibir una bendición simbólica. Antiguamente, el caballo capturado era salvaje, tal y como indica el nombre de la ceremonia. Hoy en día, el animal es devuelto a su propietario tras la ceremonia, pero el rito simboliza las profundas raíces espirituales del festival.

Los participantes en el ritual de captura del caballo salvaje aseguran su objetivo el 26 de mayo en los terrenos del santuario Soma Odaka. | ASOCIACIÓN GENERAL INCORPORADA DE SOMA NOMAOI
Los participantes en el ritual de captura del caballo salvaje aseguran su objetivo el 26 de mayo en los terrenos del santuario Soma Odaka. | ASOCIACIÓN GENERAL INCORPORADA DE SOMA NOMAOI

Cómo un festival trajo esperanza

Aunque el distrito de Soma no es una región ganadera de gran volumen, ha sido conocida durante mucho tiempo por criar caballos específicamente para el festival Soma Nomaoi, y es uno de los pocos lugares en Japón donde estos animales siguen formando parte de la vida cotidiana. Pero el terremoto, tsunami y la fusión nuclear en la central Fukushima n.º 1 en 2011 provocaron graves trastornos y múltiples desafíos.

Los caballos tuvieron que ser evacuados, muchos enviados al norte, a alojamientos temporales en Hokkaido o en la vecina prefectura de Chiba, mientras los residentes lidiaban con la ansiedad generada por la contaminación radiactiva y los daños en infraestructuras. Por desgracia, muchas vidas y medios de subsistencia se perdieron a causa de los desastres y el desplazamiento prolongado que siguió a las evacuaciones.

En ese contexto, surgieron dudas sobre la celebración del festival, que por entonces aún se realizaba en julio. Finalmente, se decidió seguir adelante.

“Tras el desastre, se sintió que era precisamente en estos tiempos difíciles cuando debíamos convertir la crisis en una oportunidad, preservando y transmitiendo el legado del festival”, afirma Katsuhide Maeta, responsable de la oficina administrativa de la Asociación General Incorporada de Soma Nomaoi.

Aunque participaron menos jinetes y algunos rituales y eventos se omitieron por motivos logísticos, el corazón y el espíritu del Soma Nomaoi se mantuvieron, reflejando el fuerte deseo de los residentes por proteger su patrimonio cultural. Celebrar el festival, aunque a menor escala, ayudó a reunir a la comunidad, representando un paso tangible en el proceso de recuperación.

La atención se centró también en los caballos, cuyo posterior regreso fue motivo de celebración. El esfuerzo conjunto de voluntarios, propietarios de cuadras y residentes para traerlos de vuelta fue otro ejemplo de cómo la gente se unió para preservar un entrañable legado.

El Soma Nomaoi sigue adelante

A medida que ambos distritos se reconstruyen poco a poco, el Soma Nomaoi ha vuelto a su escala habitual, atrayendo visitantes tanto de Fukushima como de otras regiones. En este proceso, ciertos aspectos del festival han evolucionado para adaptarse a los cambios demográficos y sociales, sin perder sus elementos fundamentales y tradicionales.

Una de las principales novedades fue cambiar el festival de julio a finales de mayo, comenzando el año pasado. Los veranos en Japón han sido cada vez más calurosos en las últimas décadas, lo que supone un riesgo para la salud tanto de las personas como de los caballos. Adelantar la celebración a la primavera ha hecho que la participación sea más segura y cómoda para todos los involucrados.

Las raíces del festival se remontan a procedimientos militares, en los que las mujeres no formaban parte, por lo que no sorprende que el Soma Nomaoi estuviera reservado a hombres durante la mayor parte de su historia. Aunque en las últimas décadas las mujeres han participado de forma limitada, este año se eliminaron todas las restricciones de género, permitiendo igualdad de oportunidades para todos. Aproximadamente un 10 % de los jinetes de este año fueron mujeres.

Mientras que los jinetes y caballos son las estrellas indiscutibles del festival cada año, cientos de voluntarios trabajan silenciosamente tras bambalinas, ayudando en la logística, la comunicación y la promoción, asegurando que todo transcurra con seguridad y fluidez. Dado que muchos antiguos residentes de Soma no han podido regresar desde 2011, este apoyo continuo es inestimable.

Transmitir las tradiciones a las nuevas generaciones es vital para la supervivencia del festival, subraya Maeta.

“Es muy importante que los niños conozcan el legado del Soma y cómo la cultura tradicional se ha mantenido a lo largo de los siglos”, enfatizó. “Hemos estado realizando reuniones en las escuelas locales para compartir historias y conocimientos sobre el Nomaoi con aquellos niños interesados en este tipo de cosas”.

Los participantes de este año tuvieron edades que iban desde niños de tan solo 4 años, que fueron guiados a caballo durante el desfile, hasta un jinete de 90 años, lo que subraya aún más el atractivo universal del Soma Nomaoi.

Un caballo y su jinete realizan una práctica a primera hora de la mañana para el Soma Nomaoi en una playa de la prefectura de Fukushima. | RYOICHI SHIMIZU
Un caballo y su jinete realizan una práctica a primera hora de la mañana para el Soma Nomaoi en una playa de la prefectura de Fukushima. | RYOICHI SHIMIZU

De Fukushima al mundo

En las semanas previas al festival, los residentes locales se levantan al amanecer para practicar con sus caballos en el principal escenario, el campo Hibarigahara, o en las playas, antes de dirigirse a sus oficinas, negocios, granjas y escuelas para continuar con su día. Quizás podría decirse que la devoción y el compromiso con el Soma Nomaoi están en su ADN.

Mientras la mayoría de los jinetes del Soma Nomaoi tienen raíces en Soma y sus alrededores, gente de fuera del distrito, incluyendo a los extranjeros, pueden participar si siguen el protocolo establecido y se preparan adecuadamente. Esto normalmente implica solicitar ingreso a uno de los clubes ecuestres locales mediante la recomendación de un miembro actual, obtener un certificado de participación expedido por uno de los santuarios y realizar el entrenamiento requerido.

“Es difícil moverse con la armadura que se lleva durante los eventos y quienes vienen de fuera de Soma no se sienten seguros a menos que practiquen con alguien experimentado. ¡Es un trabajo duro!”, comenta Maeta. “Tienen que encargarse también de su propia armadura y caballo”.

Los jinetes tienen la opción de pedir prestado un caballo en alguna cuadra, mientras que los clubes ecuestres locales pueden ayudar a emparejar jinetes con caballos cuando es necesario.

Con el aumento del turismo en Japón, el Soma Nomaoi ofrece un sólido potencial para atraer visitantes, en línea con el creciente interés por la historia samurái y la cultura regional. Esto representa tanto oportunidades como retos para los organizadores, quienes consideran que mejorar la accesibilidad y el intercambio de información son cuestiones clave. Entre las ideas contempladas por los organizadores del Soma Nomaoi están ampliar las opciones de transporte y ofrecer experiencias guiadas que ayuden a los visitantes internacionales a comprender y apreciar mejor el festival.

Se están realizando esfuerzos para aumentar la visibilidad del festival tanto en Japón como en el extranjero. En este sentido, la Exposición de reconstrucción de Fukushima, organizada por la Agencia de Reconstrucción y el Ministerio de Economía en la Expo de Osaka, fue un espacio valioso para presentar el Soma Nomaoi a una audiencia global. La prefectura de Fukushima destacó el festival como parte de su relato de recuperación cultural y revitalización regional, y lo mostró en la exposición mediante vídeos de realidad virtual y exhibiciones de armaduras.

El Soma Nomaoi es mucho más que un festival tradicional. Es una práctica cultural que ha perdurado durante más de 1000 años, adaptándose a épocas de guerra y paz, desastre y recuperación. Su continuada presencia hoy día es testimonio de la resiliencia de la región. Y aunque cada vez más personas conocen este emocionante evento anual, el festival sigue arraigado en la comunidad, que continúa avanzando con orgullo.

Este artículo ha sido elaborado con la colaboración de la Asociación General Incorporada de Soma Nomaoi